Imágenes: Fernando Glez. Mecolay
Decidimos emplear una tarde en visitar aquello que llamaban el Bulevar Ecológico de Vallecas y comprobar si éste era capaz de mejorar las experiencias anteriores de acondicionamiento del espacio público de de los nuevos ensanches madrileños, una exigencia menor a todas luces.
El recorrido arrancó desde el final del nuevo ensanche de Vallecas, donde las edificaciones se levantaban a un ritmo frenético. Se erigían ordenadas decenas de manzanas cerradas o pseudo-cerradas pero no había rastro de ciudad. El ladrillo visto y el mirador madrileño colmaban la panorámica de la zona sur del nuevo ensanche vallecano. La información de la ubicación del eco-bulevar era escasa y la búsqueda casi agotó aquella curiosidad inicial. Un guardia de seguridad, vecino del nuevo barrio, nos indicó la situación exacta del Parque de las Hamacas, nombre con el que popularmente se denomina al Eco-Bulevar.

Pudimos distinguir el primero de los hitos del eco-bulevar recortado por un sol de atardecer casi africano. La arquitectura que lo circundaba, en su mayor parte promovida por la EMV, se apartaba tanto de la tradicional de los ensanches como los pabellones del bulevar de los árboles. El conjunto resultaba al menos sorprendente e impactante. Nuestros relojes avanzaron en unos pocos minutos décadas en el hilo temporal de la historia de la arquitectura más reciente.
El conjunto lo componen tres pabellones, dos árboles metálicos, un árbol aire y una serie de intervenciones superficiales conectando estos hitos.

Los árboles metálicos, uno con información constante mediante una cinta luminosa y otro con hamacas, están constituidos por perfiles metálicos que conforman un cilindro vegetal cerrado superiormente por una cubierta textil. Dotan de sombra su espacio interior, acondicionando de manera pasiva una amplia zona de espacio público para su utilización inmediata. Estos pabellones están coronados por paneles fotovoltaicos convirtiendo el conjunto en autosuficiente.

Las intervenciones superficiales suponen una actuación más convencional: arbolado, pavimentación y mobiliario. Intervenciones en la que los autores del proyecto optan por optimizar los recursos, más sostenible que minimilalista. El arbolado dispuesto a lo largo del bulevar regulará bioclimaticamente este espacio público cuando alcance el porte necesario para garantizar la sombra. Esta densidad de arbolado convertirá a estos pabellones en claros en el bosque, pudiendo ser desmontados para su instalación en otra localización generando de manera inmediata un especio público exterior acondiconado mediambientalmente.
El último de los pabellones actúa activamente sobre el espacio público. También de estructura metálica y de forma cilíndrica, posee unos captadotes de viento orientables que introducen aire en unas toberas cilíndricas perimetrales. Este aire es impulsado mediante unos ventiladores, se humidifica mediante agua atomizada y es introducido en el espacio interior del pabellón mediante unos difusores troncocónicos. Esta insuflación constante de aire consigue reducir la temperatura ambiente hasta en 8º C.
Además el pabellón se eleva ingrávido como una nube, gracias al cerramiento perimetral mediante tejido multicapa de polietileno de alta densidad y aluminio. El espacio interior presenta vegetación y el conjunto vuelve a rematarse mediante un sistema de captación de energía solar fotovoltaica. La iluminación mediante líneas verticales de fibra óptica le proporciona una imagen casi espacial.

El criterio de elección de materiales contribuye aún más a hacer el conjunto sostenible. En la pavimentación interior se empleó un pavimento continuo de virutas de caucho reciclado de neumático y se instalan sobre él unos bancos formado por piezas de plástico reciclado.

Aún hay más. La gente ha hecho suyo el bulevar ecológico de Vallecas, cumpliendo así con el objetivo principal establecido inicialmente por los redactores del proyecto: Belinda Tato, José Luís Vallejo y Diego García Setién. Este espacio público acoge todo tipo de actividades y el ciudadano interactúa en él libremente. Un éxito absoluto, considero.
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